Se estima que 158 millones de niños entre la edad de 5 a 14 años son sometidos a la explotación infantil en el mundo entero. Millones de niños son contratados para trabajar en entornos laborales peligrosos como minas, trabajando con agentes petroquímicos y pesticidas. Desde Africa Subsahariana , donde alrededor de uno de cada tres niños trabaja, representando 69 millones de niños, hasta el Sur de Asia donde 44 millones de niños trabajan debido a la pobreza
Un estudio ha demostrado la semejanza entre el modelo estadounidense donde el trabajo infantil disminuye y la situación actual en los países desarrollados. Se entiende que cuanto más extensa es la pobreza en un país, mayor es el número de niños trabajadores. Aunque la pobreza puede ser un factor determinante en... (más)
Se estima que 158 millones de niños entre la edad de 5 a 14 años son sometidos a la explotación infantil en el mundo entero. Millones de niños son contratados para trabajar en entornos laborales peligrosos como minas, trabajando con agentes petroquímicos y pesticidas. Desde Africa Subsahariana , donde alrededor de uno de cada tres niños trabaja, representando 69 millones de niños, hasta el Sur de Asia donde 44 millones de niños trabajan debido a la pobreza
Un estudio ha demostrado la semejanza entre el modelo estadounidense donde el trabajo infantil disminuye y la situación actual en los países desarrollados. Se entiende que cuanto más extensa es la pobreza en un país, mayor es el número de niños trabajadores. Aunque la pobreza puede ser un factor determinante en el trabajo infantil, no se puede examinar sin incluir los factores culturales y sociales tales como la educación, la cultura y la urbanización. Otro estudio señala que el trabajo infantil está profundamente arraigado en la pobreza y en las costumbres sociales. Por lo tanto, una razón para explicar el gran número de participación de fuerza laboral es que los niños trabajadores provienen de familias pobres. Existen varios factores sociales y culturales que explican la proliferación del trabajo infantil en países desarrollados.
El hecho de ser vendido como esclavo tiene obvias secuelas físicas debido al abuso físico que los niños reciben, las condiciones inhumanas en las que viven y la falta de alimentación que los patrones les imponen. Sin embargo, los efectos de la esclavitud no solo afectan el bienestar físico de los niños, además éstos sufren de secuelas emocionales. A parte de los riesgos a los que tienen que enfrentarse, existen además muchos efectos secundarios negativos al exponer a los niños a las excesivas demandas laborales. Estos efectos secundarios no solo se manifiestan en la salud y en el crecimiento de los propios niños, afectan también a su acceso a la educación. De hecho, es difícil encontrar niños que tras un prolongado de tiempo, sean capaces de mantener el equilibrio entre sus estudios y sus tareas laborales diarias. Más de la mitad de niños trabajadores nunca han asistido a la escuela y otros a penas han acabado la educación básica en la escuela elemental. Como los investigadores apuntan, el boicoteo de la exportación de productos realizados por niños podría incluso empeorar el bienestar de estos niños y sus familias, primero por el descenso del nivel de vida y segundo por empujar a los niños a otras prácticas peligrosas tales como mendigar y la prostitución. Estos nos indica la necesidad de un plan de desarrollo sostenible para incluir las partes marginales de la sociedad para afrontar mejor el creciente número de abuso infantil.
Si podemos entender la dinámica de la pobreza, de la educación y del trabajo infantil, podremos estar en la posición de crear más soluciones efectivas para eliminar el trabajo infantil a través de la educación y esfuerzos para el desarrollo económico. El problema con el trabajo infantil al ser vinculado inextricablemente a la pobreza y al analfabetismo, no puede ser resuelto solo por la legislación, una coordinación de fuerzas para afrontar el problema podrá traer el deseado desarrollo sostenible.
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